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Full text of "Los cazadores en Africa : juguete lírico en un acto"

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GALERÍA LtRICO-DRAMÁTÍCA 



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LOS CAZADORES EN ÁFRICA, 



JUGUETE LÍRICO EN UN ACTO. 




MADRID: 

IMPRENTA DE J. M. DUCAZCAL, PLAZUELA DE ISABEL II, N. 6. 



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1859. 



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LOS CAZADORES EN ÁFRICA, 



JUGUETE LÍRICO EN UN ACTO. 



D. FELICIANO LÓPEZ 



D. MIGUEL GALIANA 



MADRID: 

1MP. DE J. M. DUCAZCAL, PLAZUELA DE ISABEL II, N. fi. 
1859 



La propiedad de esla Zarzuela pertenece á su Autor, y na- 
die podrá sin su permiso reimprimirla ni representarla en los 
teatros de España y sus posesiones , ni en los de Francia y las 
suyas. 

Los corresponsales de la GALERÍA LIRICO-DRAMATICA DE LA 
ZARZUELA son los en caí gados exclusivos de la venta de ejem- 
plares y del cobro de derechos de representación en todos los 
puntos. 



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g/vd ii . cinético auuqo dedico eóle luquete 
como tecuét()o ctet calmo aue te ptoceóa tú 



Fel icia.no. 



PERSONAJES. ACTORES. 

ZULEMA Srta. Murillo. 

TENIENTE , señorita española. . SllTA. RoDRIGLEZ. 
ROQUE , asistente . Sr. CaLTAÑAZOR. 

ELCAPITANDECAZADORES. Sr. Obregon. 

EL SARGENTO Sr. Fuentes. 

MUSTAFxV Sr. Calvet. 

UN MORO Sr. Arderius. 

UN CORNETA. 

Coro de Cazadores de Madrid en trace de campaña. — 
Comparsa de Moros con espingardas, gumías, fusiles 
y diversa clase de armas. — charanga de cazadores 
de Madrid. 



La escena es en Ceuta a la inmediación de la 
sierra de Bullones, y junto á los bosques que sirven 
de guarida á los 31 oros. 



ACTO ÚNICO 



Montañas al frente , con camino practicable y en él un puente 
de madera : á la derecha del escenario un bosque : pocos 
árboles á la izquierda , que se supone ser el llano. 



ESCENA PRIMERA. 

Capitán , Sargento, Coro be Cazadores. 
Cantado. 

Capitán. Viva España, valientes soldados, 
contra el moro luchad con valor; 
cesen ya de una vez los agravios, 
los ultrages al nombre español. 

Coro. Viva España, etc. 

Capitán. Al combate marchemos, soldados, 
viva España, y entremos en lid : 
castiguemos la bárbara turba; 
su derrota le hagamos sufrir. 

Coro. Al combate, etc. 



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Capitán, 



Coro. 
Capitán, 



Coro. 
Capitán 



Coro. 

Capitán, 
Coro. 



Capitán 



Coro. 

Capitán. 
Coro. 



Sepa el mundo que España no aguanta 

los insultos de estraña nación : 

sepa el mundo que España castiga 

de los moros la injusta agresión. 

Sepa el mundo, etc. 

Dios proteja las armas leales, 

las de España, que son las del Cid: 

al combate, valientes soldados , 

al combate, á vencer ó morir. 

Dios proteja, etc. 

Los valientes veteranos, 

Cazadores de Madrid , 

tienen lleno de pavura 

el imperio marroquí. 

Con su corta carabina 

ganarán batallas mil, 

sin temor á la espingarda, 

la gumía, ni el fusil. 

Marcbemos , marchemos 

al son del clarin. 

Marchemos. 

Marchemos, 

y entremos en lid. 

Y al vernos los moros, 

dirán al huir : 
es que son los cazadores, 
cazadores de Madrid. 
Las hermosas de estas tierras 
quieren mucho al cazador, 
pues las gustan los soldados 
de encarnado pantalón. 
Guerra hacemos á los moros, 
á las lindas moras, no : 
cazadores , adelante , 
á lograr gloria y amor. 

Marchemos , marchemos, 

al son del clarin. 

Marchemos. 

Marchemos, 

y entremos en lid. 



Y al vernos los moros, 

dirán al huir: 
es que son los cazadores, 
cazadores de Madrid. 

Hablado. 



Capitán. Soldados, firmes! Sargento. (Llamándole.) 

Sargento. Prezente , mi Capitán. 

Capitán. Y el Teniente? 

Sargento. Allá en la plaza 

bien malulo er probé eztá: 

maz ergefe que no ez rana, 

que to lo zabe arregla , 

á otro tiniente mandó 

que moz viniese á busca. 

Yo niezmo eztuve en zu caza : 

vi zu relove cargáa , 

y mamplicándoze er poncho 

íoz doz echamo á andáa : 

Ar cuartel me fui erecho , 

y él se marchó á presen taa , 

y... ya sabe que aquí ez tamos, 

y... ya no puée tardáa. 
Capitán. Le conoces? 
Sargento. Nozeñó: 

no lo habia visto jamáa, 

pues del batallón no ez 

ni nunca lo vi formáa. 

Pero ez un chico; ezo zí, 

un jovencillo , un rapaz : 

con unoz ojoz , un fuego 

y un moillo de miráa, 

y una arrogancia y un aire 

tan dezidío y marciáa... 

no minquivoco ... lo huelo . . . 

buen tiniente, Capitán. 
Capitán. Todos son buenos, Sargento, 

y esa ha de ser tu opinión: 

los que traen el uniforme 



8 

del ejército español; 
los que en guerra justa y santa 
van á lidiar con valor, 
los que han jurado morir 
por la Reina y la nación, 
los que á Marruecos vinieron 
á tomar satisfacción 
de las ofensas causadas 
al hispano pabellón, 
todos son buenos, sargento, 
todos son hombres de honor. 
Sargento. Zi zeñó... Mucha verdáa 
y lo mezmo higo yo: 
pero er teniente.." Allí hay argo... 
y no lo he visto yo en tóoz\ 
Capitán. Repito, señor sargento, 

que se amolde á mi opinión. 
Sargento. (Cuadrándose.) Ya me amordé: (chito, y arto! 

que lo manda la eztruczion.) 
Capitán. Firmes, cazadores, íinnes! 
Tercien armas! Atención! 
Cazadores, compañeros, 
el caso por fin llegó: 
dentro de muy pocas horas, 
á pelear con amor... 
Uno. Bravo! 

Otro. Viva! 

Otro. Bravo! 

Capitán. Firmes!! 

las fuerzas contrarias, son 
triplicadas... 
Muchos . Viva Españ a ! ! 

Capitán. Y un esceso de valor 

pudiera... 
Muchos. Que viva, viva 

el ejército español. (J)esórden.) 

Capitán. Firmes! Sobre el hombro! Arm! 
Estad prontos á mi voz, 

(Vánse todos y el Capitán por otro lado.) 



ESCENA II. 

MuSTAFÁ, ZULEMA, varios moros con espingardas y otras armas. 

Mustafá. Los enemigos vendrán 

dentro de pocos momentos. 
Zulema. Aquí la cita está dada 

al Capitán. 
Mustafá. El infierno 

les daré á toda esa tropa: 

los moros pondré en acecho, 

y cuando menos lo piensen, 

y ellos crean sorprendernos... 
Zulema. Y que lo creen... 
Mustafá. Ya verás 

como todos quedan muertos. 

Ira de Ala! Caiga toda 

mi venganza contra ellos. 

(A varios.) Vosotros, en ese bosque 

escondidos y bien quietos. (6$ marchan.) 

(á otros.) Vosotros allí en el rio 

a esperarlos y dispuestos. (Se marchan.) 

Los demás, venid conmigo: 

ocultos esperaremos. (Vamej 

ESCENA Jlí. 

El Capitán. 

Capitán. Válgame el cielo; fortuna, 
te cogí por esta vez: 
bato á los moros, seguro, 
y honra y renombre obtendré. 
Quinientos moros sorprendo 
y nosotros somos cien. 
A ser posible, ni un tiro 
saldrá de nuestras minié, 
y la sangre en el combate 
no se la verá correr, 



10 

Esa mora... me sorprende 
tal manera de querer: 
deja á los suyos, me ama... 
no es difícil él... Lo sé. 
Pero venderlos á todos... 
alguna cosa esto es. 
Algún feroz sentimiento... 
algo oculta esta mujer. 
Dos semanas ha tan solo 
que vi por primera vez 
su rostro hermoso, sus ojos, 
su lindo y pequeño pié. 
Por preparar la sorpresa, 
la dige yo... lo que á cien, 
y al momento y sin mas ruegos, 
puso á mis pies su altivez. 
Mas amarla, no es posible: 
recuerdo que existe un ser 
a quien le tengo jurada 
y prometida mi fé. 
Recuerdo que Elisa bella, 
esa adorada mujer, 
mi corazón cautivó, 
mi corazón que le es liel. 
Mas esa mora... es el caso 
de averiguar loque es. 
Aquí quedé en esperarla, 
ya es hora, y esperaré ; 
y mientras tanto, recuerdos, 
haced que piense en mi bien. 

Cantado. 

Si entre estas montañas, 

estoy eolo yo; 

si larga distancia 

los dos separó, 

no olvido, mi amada 

no olvido tu amor. 



11 

Al ver la mañana 
al ver luego el sol, 
al ver el jilguero 
cantar su pasión, 
recuerdo, mi amada, 
recuerdo tu amor. 



Si miro á lo lejos 
del bosque el verdor, 
si el eco del monte 
repite mi voz, 
mi pecho se llena, 
se inflama de amor. 



Si llega la noche, 
y el viento feroz 
ios bosques conmueve 
con lúgubre son, 
entonces, ay triste! 
recuerdo tu amor. 

ESCENA IV. 
El Capitán, Zilema, Misiafá 

[Sigue el canto.) 

Zulema. Por fin querido, 

mi capitán, 
aquí á tu lado 
me tienes ya. 
Vengo á buscarte 
llena de afán; 
á darte vengo 
felicidad. 

Capitán. Si tu tardanza 

me hizo dudar 



MUSTAFÁ, 



12 

y si impaciento 
juzgué ya mal, 
calme tu vista 
tanta ansiedad; 
miren mis ojos 
tu hermosa faz. 
Cristiano infame. (Aparte.) 
Tú eres audaz, 
mas tengo mucha 

sagacidad. 
De esta no escapas, 

ya lo verás; 
no eres tú el gefe 

que triunfará. 
(Esta letra se repetirá en terceto.) 

Hablado. 



Capitán. Dimc, Zulema, quién es 

esc moro que aquí veo? 

Todo moro es mi enemigo... 
Zulema. Esa pregunta comprendo: 

mas uo temas... 
Capitán. Encampana... 

Zulema. Respondo de su silencio. 
Capitán. Mas aquí... 
Zulema. Respondo, digo. 

Capitán. Deho hacerle prisionero... 
Zulema. No harás tal; es mi criado, 

y á no ser, lo que no creo, 

que también quieras prenderme. 
Capitán. Y encerrarte también quiero 

con el amor que me abrasa , 

y que conmueve mi pecho. 
Zulema. Estala noche muy dulce, 

muy amoroso está el tiempo. 
Capitán. Vamos á ver; y qué piensas 

de lo ([110 hablado tenemos? 
Zulema. Si me hablaras de tu amor, 

después te diera yo el premio. 



13 



Capitán. 


Y si lo sabes, qué quieres 




que diga en este momento ? 




Yo te diré mora mia, 




que eres hermosa , y que temo 




ese mirar de tus ojos, 




los hechizos de tu cuerpo: 




te diré que yo te amo; 




te diré... 


Zulfma. 


También yo siento 




Capitán , cuanto me dices , 




y ese cariño comprendo. 


Mustafá. 


Ño ha de quedar un intiel {Ajparuj 




que á mis pies no caiga yerto. 


Capitán. 


Mas es preciso que huyas 




realiza nzo aquel proyecto. 


ZULEMA. 


(Con exaltación.) Tienes ¡razón; debo irme 




á España contigo, es cierto. 
Me dirigirás? 


Capitán. 


Zulema . 


Sí tal. 


Capitán. 


A dónde voy? 


Zulema. 


Yo te espero , 




allí en el bosque. 


Capitán. 


A qué hora ? 


Zulema. 


A las cuatro nos veremos. 




(Le engañé.) 


Capitán. 


í Lo he conseguido.) 


Mustafá. 


[Capitán, date por muerto.) 




Cantado. 



Zulema. Si amoroso me buscaras, 
en el bosque esperaré; 
la kabila está dormida 
y la puedes sorprender. 

Capitán. Presuroso iré yo al bosque 
á jurarte allí mi fé : 
con mis bravos cazadores 
la kabila be de coger. 



14 



ESCENA V. 

Dichos y el Teniente , el Sargento y Roque. 
( Sigue el canto. ) 



ZULEMA. 


Soy feliz! dame un abrazo. 


Capitán. 


Y cincuenta te daré. % 


Teniente. 


(Aparte.) Qué estoy yo viendo, Dios mió! 


Roque. 


Un morazo ! San Gabriel ! 


Sargento. 


Argún cbivo ez er tar moro : 




en zus barbas! Bien, mu bien! 




(Ai Capitán.) Capitán? 


Capitán. 


(Al Sargento.) Voy al momento. 


Sargento. 


Zi ar uniente queréis ver... 


Teniente. 


Lo que veo 




no lo creo, 




en sus brazos una infiel: 




una mora 




le enamora, 




y reniega de mi fé. 


Mustafá. 


Españoles, 




fanfarrones , 




todos juntos temblad ya: 




vuestros cuerpos 




y cabezas, 




por el suelo rodarán. 


Roque. 


Un morazo, 




qué sustazo! 




ay que miedo, qué terror! 




si me avanza, 




si me alcanza , 




pobre Roque, se acabó. 


Sargento. 


En zus barbas, 




á zu vizta 




y con too , la abrazó : 




en la frente 


i 


tiene er moro 




un grandízimo chichón. 



15 

Capitán. Enamorado iré al bosque 
á jurarte allí mi fé : 
con mis bravos cazadores 
la kabila he de coger. 

Zulen a. Si enamorado me buscas, etc. 

(La letra para repetición en pieza concer- 
tante.) 

Hablado. 

Capitán. Señor Teniente, os saludo ; 

mi tardanza dispensad : 

ya sabréis que en esta noche, 

v no tardaremos ya, 

hemos de ver á los moros 

y darles caza. 
Sargento. Zi tal! 

Teniente. (Qué filiación!) 
Roque. Si los caza 

como á las hijas de Alá... 

mas son barbudos... y púum! 
Capitán. Sargento. 
Sargento. Mi Capitán. 

Capitán. Aquí con la compañía 

dentro de poco vendrás. 

(Ai Teniente.) Y usted , Teniente, si quiere, 

aquí nos puede esperar. 
Mustafá. (A ¡a Mora.) (En acecho quedaremos 

por si sospechan el plan.) 

(Vanse lodos menos el Teniente y Roque.) 



ESCENA VI. 

El Témeme, Royiii. 

Roque. Gracias a Dios; ese moro 
que quisiera ver colgado, 
ya se fué ; Virgen María ! 
Aún de miedo estoy temblando. 
Prefiero, sí, á que me cojan, 



verme partido de un rayo. 

Y mi pobre señorita 
esponerse así á un balazo 
solo por ver á su amante; 
solo por verle, diablo ! 

Y luego sin mas ni mas 
«no te apartes de su lado» 
se me dice, sin oirme, 

sin tener en cuenta el amo 

que yo no soy un valiente 

ni mucho menos; canasto! 

Pobrecillal Tal cariño 

la tengo, que me amilano 

cuando suplica y me dice 

temblorosa... (Mirándola.) Está llorando! 

Vamos, ya caigo, no hay duda 

se acuerüa de aquel abrazo. 

Vamos á ver... (A eiiaj Señorita... 
Teniente. A una infiel, qué desengaño ! 
Roque. Fué ilusión... 
Teniente. Y no se abre 

la tierra para tragarlos? 
Roque. Es que aquí... 
Teniente. Sí: yo lo he visto; 

es un traidor, un villano. 
Roque. Es que estamos en Marruecos 

y los usos variaron : 

un moro tiene doscientas 

mujeres en su serrallo 

si es rico , y si pobre, algunas; 

por lo menos tres ó cuatro : 

se autorizan muchas cosas... 

las mujeres dan abrazos... 
Teniente. Ya lo vi. 
Roque. Se ven los hombres 

de tal manera apurados, 

que hay que ceder... 
Teniente. Para amarlas? 

Roque. Por salir solo del paso. 

Si por cada hombre hay cincuenta 



17 

qué ha de suceder? Canario! 

Que aun los bárbaros mas feos 

siempre están solicitados; 

y ya tanto los aburren, 

que el ser moro es un trabajo. 

(Quién pudiera ser morito 

dos ó tres veces al año!) 
Teniente. Razón tienes... pero el caso... 

si la amara... y el infame 

se le dio tan apretado... 
Hoque. Repito que es la costumbre 

de esta tierra, y ya me callo. 
Teniente. Marchó por allí la mora 

y voy á ver... entretanto, 

aguárdame. 
Roque. Señorita! 

No. debe usted dar un paso. 
Teniente. Nada temas, pronto vuelvo. 
Roque. Protégela, San Hilario. 



ESCENA Vil. 
Roque. 



Se fio r Roque, y tú qué dices? 
te han metido en buen fregado 
me parece que esto huele 
á chamusquina , y que al cabo 
habrá danzas y meneos 
y una de pópulo bárbaro, 
ía sé yo lo que he de hacer: 
si á sentir llego un disparo, 
se disparan mis talones 
y á todo correr me marcho: 
ine dirijo hacia la plaza, 
y si llego, estoy en salvo. 

V si no llego? \ si un moro 
furioso me corta el paso? 

Y si me corta una oreja? 



18 

Y SÍ me COrta... (Señalando al cuello ,) 

San Braulio! 
Solo de pensar en ello 
estoy suspenso, cortado. 
Mal haya mi suerte adversa, 
maldito amen, quien me trajo: 
mal haya la señorita 
con el fio y con el rango 
del empleo , con que ayer vino 
por el gobierno encargado. 
Reniego yo de mí mismo, 
que esta tarde engañé al cabo 
para sacarle la orden 
dada al teniente, y que ufano 
entregué á mi señorita, 
cumpliendo con su mandato. 
Si no está loca, no veo 
cómo se espone á un balazo 
y abandona la familia, 
y se transforma en soldado 
en el momento en que sabe 
que el capitán , acechando 
á un buen número de moros, 
orden tiene de atacarlos. 
Pero si no miro mal , 
si á mí mismo no me engaño, 
allí distingo yo al moro: 
escóndete, Roque, vamos. 

(Se oculta junto á un árbol quedando en escena .) 

ESCENA VIH. 

Roque, Zulema, Mustafá. 

Mustafá. Organizado ya todo, 

hasta aquí nuestro proyecto 
vá muy bien: los españoles 
van á morir sin remedio: 
buscan la gloria y los lauros... 
encontrarán el infierno. 



19 

Zi lema. Bien merecida me está 

la angustia que ahora yo siento: 
los denuncié y... Ya no es hora: 
sufra yo mi vilipendio. 

Mustafá. Ahá castiga los malos. 

Roque. (Cuando son mas que los buenos.) 

Mustafá. El gefe con sus soldados 

irá pronto al bosque negro... 
y allí... 

Roque. (No seré quien vaya.) 

Mustafá. Morirán. 

Roque. ( Ay sa n to cié ¡ o ! 

Mustafá. Todo español, a cuchillo, 
todo español será muerto. 

Roque. (Entonces estoy salvado 

por la escepcion: soy mane liego. 

Mustafá. Vamonos, ya confiados, 
á prevenir á los nuestros. 

ESCENA IX. 
Roque, después el Teniente. 

RoQUE. (Saliendo de donde estaba.' 

Lo mejor es escaparse, 
que lo demás viene luego. 

■Hace como que se vd y vuelve. ) 

Mas una idea se me ocurre 
por si me atrapan al vuelo. 

'Saca unos papeles y mirándolos dice.. 

Este no es, ni este otro; 
aquí está ya; aquí le tengo: 
mi pasaporte que dice 
el pueblo del nacimiento. 
Y si aun dudaran, entonces... 
entonces les canto aquello (Canta. 

Aunque soy de la Mancha 

no mancho 1 á nadie: 

mas de cuatro quisieran 

ser de mi sanare. 



20 

Teniente. (Saliendo.) Qué signilica ese canto? 

Roque. Es el non plus del proyecto 
de salvación, y el papel 
que aquí veis, el complemento. 

Teniente. No atino, me vuelves loca... 

Roque. Pues yo tampoco estoy cuerdo. 

Teniente. Cuanto mas hablas, tú, Roque, 
mucho menos te comprendo. 

Roque. Yo os lo diré... Ese moro 
que vimos antes tan serio, 
estuvo aquí con la mora: 
allí me puse en acecho, 
y les oí que engañado 
el Capitán de los nuestros 
por esa chica maldita, 
que ha servido de instrumento, 
iba á atacar con arrojo 
ese numeroso ejército, 
que en vez de estarse dormido 
tiene los ojos abiertos: 
y también oí á ese moro 
en castellano correcto: 
«Todo español á cuchillo, 
todo español sem muerto.)) 
Ya no cabe duda alguna. 

Teniente. Y te estás así tan quieto? 

Y al Capitán, y á esos bravos 
han de matar "esos perros? 
Aguarda aquí; no consientas 
que el Capitán vaya ciego 
á ese bosque de traidores. 

Roque. En practicar eso quedo, 
y quiera Dios que podáis 
salvar á todos cá tiempo. 

(Vanse en distintas direcciones. ) 



2f 

ESCENA X. 

El Capitán, un Corneta. 

Capitán. Vienen ya los cazadores 

hacia aquí con el sargento 
que advertido esta, y que sabe 
cuanto pensado tenemos. 
Aquí esperarán el toque 
de la corneta, que luego 
sonará para llamarlos 
y venir hacia mi encuentro, 
cuando reunido á la mora 
la sorpresa preparemos. 
Yo me voy con el Teniente 
que debe estar ya dispuesto, 
y que aquí me esperará (te busca.) 

mas Ó se fué, Ó no le Veo. ( Sigue buscando.) 

Es que no está: y qué le hago? 
También solo marchar puedo 
á ese bosque, que yo en él 
maldito si tengo miedo, 
pues traigo aquí mi revólver 
por si hubiera algún tropiezo. 

(Se va con el Iromjjela.) 

ESCENA XI. 

Roque, Sargento, wmMoro, Coro. — [fá amaneciendo.) 

Sargento. La zeñal de la corneta 

debe poneroz contentoz. 
Roque. Y tanto. 

Sargento. (A Roque.) Qué es lo que ices ? 
Roque. Que no debéis esponeros. 
Sargento. Zomos valientes zordaoz 

cazaorez de... 
Roque. Lo veo. 

Pero los moros están 

todos puestos en acecho 



22 



y si vais... 
Sargento. Calíate , mandria. 

Roque. Si os empeñáis en ser tercos , 

habrá matanza, y á bien 

que ya ha entrado el tiempo fresco. 
Sargento, lremoz; vaya zi vamoz! 

y tu haz de zer de loz nueztroz ! 
Roque. No señor... 
Sargento. Tu erez zordao. 

Roque. Digo que no y me sostengo. 
Sargento. Si aziztente erez en caza, 

en la guerra erez... 
Roque. Ranchero: 

es el cargo mas difícil 

y mas espuesto. 
Sargento. No veo 

lo que azeguraz; ezplica, 

dizucrve tu pensamiento... 
Roque. El valor cacareado 

de los mejores ejércitos , 

los mas audaces ataques, 

de los soldados el fuego, 

vienen del rancho , señores, 

y de las ollas salieron. 

Ese espíritu de guerra 

que por todas partes vemos, 

ese entusiasmo que anima 

los volcánicos cerebros, 

es del rancho el resultado . 

el fruto del alimento. 

El valor está en la tripa: 

en la comida está el fuego ; 

y así la flor de los héroes, 

es, sin dudar, el ranchero. 

Nombradme á mí , que sabré 

desempeñar ese puesto. 
Varios. Nombradle. 
Sargento. Puez que lo quierez, 

yo te confiero er empleo. (Un soldado u da un 

cucharan y él se lo da á Boque.) 



23 

Roque. (Ya sov feliz.) 
Sargento. Y eze moro 

puéez cuztodiá ar tiempo: 

ozervándonoz ocurto 

le cogimoz prizionero. 
Roque. Ay! San Blas! Qué es lo que dice! 

Yo guardián de un sarraceno! 

No veis como huele á azufre? 
Sargento. Quítate allá : tó ezo ez mieo. 

(Ai Moro.) Zabcz la lengua? 
Moro. Idhorrek [daño). 

ROQUE. Si apedrea COn SU acento! (Acercándole foca 

é poco.) 

Eres rabino? 

Moro. Idhorrek. 

Roque. Tu mujer? no digo eso. 

Moro. El ádu kaddach men trarsa í I ). 

Roque. To equivocas; anda al cuerno! 
Pues no dice que esto es farsa? 

Sargento, (á Roque.) Entiendes el marroquí? 

Roquf. Vaya, digo si lo entiendo! 
con el moro de los dátiles 
que está en Madrid , aquel feo, 
unas panzadas me di 
de tanto hablar, que maestro, 
ya lo veis, hablo lo mismo 
en España que en Marruecos. 
Y aunque no me gusta mucho 
(Señalando al moro.) semejante compañero, 
parece manso. 

Sargento. Ahí ze quea. 

Roque. Me quedo con él, Sargento. 

Sargento. (A la compañía.) Ya amaneció. 

Uno. (Decidido.) Cuándo vamos? 

Otro. Cuándo empezamos el fuego? 

Otro. La sangre hierve. 

Otro. Y á mí 



{i) ¿Curatos 'oldados hay? (Cb corao j francesa) 



por matar moros. 
Sargento. Zilenzio! 

No impacientarzc, muchachos, 
a callar y á estarze quietoz: 
ciando zuene la corneta , 
daremoz eze pazeo. 

Cantado. 

Roque. Esc moro me horripila, 

me amedrenta hasta ño mas: 
si lograra que comiera, 
yo le haría reventar. 
Á las armas, compañeros: 
el comhate va á empezar; 
adelante, cazadores, 
adelante á pelear. 

Coro, A las armas, etc. 



Roque. Soy criado, soy ranchero, 
y asistente y soy guardián: 
íina mora necesito 
que me pueda descansar. 
A la-> armas, etc. 

Coro. A las armas, etc. 



Roque. Cuando á España yo me vuelva 

y en Madrid me encuentre ya, 

con la turca en la taherna, 

de los moros he de hablar. 

A las armas, etc. 
Coro. A las armas, etc. 

(Cuando concluye la música suena la corneta y los 
Cazadores desordenados , pero con aire decidido y 
la carabina preparada se lanzan al bo$ ¡ue y des- 
aparecen con el Sargento.) 



25 



ESCENA XSf. 

Roque, el Moro. 

Roque. Buena os espera: lo dije, 
pero caso no me hicieron. 

(Suena un tiro lejano dentro y se oirán algunos 
durante ¡a escena. 1 

Ay! ay! ay! Los tiros ponen 

COnVlÜSO todo lili ClierpO. (Otro tiro.) 

Ay! Mas tiros! Y el teniente... 

SÍ Vendrá... (El Moro que está colocado detrás de 
Roque saca una gumía y con actitud amenazadora 
le toca en el hombro.) 
(Sin volver la cabeza.) Estáte quieto! 
MORO. (Con expresión salvaje.) Lek rasek f 1 ). 

Roque. (Volviendo la cabeza.) Ay! que me mata! 

Socorredme, Dios eterno! 
Moro. Lek rasek. 

Roque. Ay! 

Moro. " Lek rasek, 

lek rasek. 
Roque. X\ santo cielo ! 

(Cuando el Moro va á herir ó Roque , llega el Te- 
niente corriendo , y por detrás le tira un tiro: 
suelta el Moro á Roque , cae entre bastidores, y el 
Teniente corre hacia el bosque: varios Cazadores 
de Madrid atraviesan la escena, saliendo del llano 
por la izquierda é internándose en el bosque, con 
muestras visibles de ardor.) 

(Estupefacto.) Ven por otra! Y me ha salvado 
una mujer. (Mirando.) Es bien cierto! 

Cuánta sangre ! (Mirando á la montaña por 
donde se ven unos cuantos moros.) 

Por allí 
vienen mas moros ; corriendo. . . 
hacia el puente... y así cortan 

(I) La cabeza (se pronuncia lo mismo). 



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la retirada álos nuestros. 

(Con un movimiento de despecho y valor J 

No han de pasar; sangre, Roque: 

la sangre de esos Marruecos 

te pide España , y yo ardo : 

soy español; sí , lo veo. 

Voy á cojer un fusil , 

y eí que pase el puente es muerto: 

y si fusil no me dan, 

y si otras armas no encuentro, 

ía olla del rancho transformo 

en cañón rayado, y fuego. (Vase.j 

ESCENA XIII.. 

Siguen oyéndose algunos Uros. El SARGENTO con su carabina y 
bayoneta calada, se presenta en segundo término, detrás de unas 
rocas, perseguido por tres moros con arma blanca; dispara su 
fusil el SARGENTO , y cae uno de los moros : guarecido aquel al 
lado de una peña, y atacado por losaos moros restantes, se hará 
una escena de combate que ha de ser de cierto efecto , hiriendo ó 
matando sucesivamente el SARGENTO á los dos moros , que caen 
detrás de las rocas.— Después de esto, y retirado adentro el SAR- 
GENTO , un moro primero , y luego otro , van á atravesar el 
puente, mas al estar en medio de él, se oye cada vez un tiro , y 
caen al fondo .—Concluyen, los disparos : voces, adentro bastante 
confusas , para indicar que han vencido los españoles. 

ESCENA IV. 
El Capitán y el Sargento : después el Teniente y Roque: 

después los Cazadores que llegan á paso ligero, precedidos de la 
charanga , y llevando ntuchos moros desarmados y prisioneros. 

Capitán. Victoria! La Providencia 

nos ha salvado, Sargento. 
Sargento. Capitán , íoz cazaores 

de zeguro hubieran muerto 

como vali ntez zordaoz 



á no venir el refuerzo: 
y aun azi , los moroz eran 
maz der doble... 
Capitán. (Pensativo.) No comprendo... 

(Salen el Teniente y Roque.) 

Roque. La sangre hierve en mis venas! Rrrr. 

(Al Capitán señalándole al Teniente.) 

Capitán , mirad sereno 

esas facciones. 
Capitán. Elisa! 

Qué haces aqui? Santo cielo ! 

Disfrazada de Teniente... 
Teniente. Es verdad... Con el deseo 

de estar á tu lado. 
Capitán. (Amoroso.) Elisa ! 

Teniente. Roque supo los proyectos 

de los moros , y volé 

á la plaza... 
Capitán. Ya lo entiendo : 

solo un ángel cual tú eres, 

dá ese socorro del cielo. 
Roque. Ángel , ángel , pues un moro 

en un santi amen ha muerto. 
Capitán. Eso también? 
Roque. Y yo al verla , 

dos á mi vez, que cayeron 

de aquel puente. 
Capitán. Elisa mia ! 

te juro un amor eterno ! 
Teniente. En la guerra no hay amores : 

á pelear como buenos! 

Música. 

Salen los Cazadores con charanga , ele. 



Capitán. Que viva la España ! 

soldados, valor: 
que viva la gloria, 
que viva el amor! 



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Coro. Marchemos, marchemos, 

al son del ciarin. 

Capitán. Que viva la España ! 

Coro. Y entremos en lid; 

y al vernos los moros 
dirán al huir: 
es que son los Cazadores, 
cazadores de Madrid. 



FIN DE LA ZARZUELA. 



La representación de esta obra está autorizada por la 
censura. 






Esta Zarzuela se vende á i reales en Madrid en la Contaduría 
del Teatro de la Zarzuela , y en las librerías de Cuesta , calle 
de Carretas; de Dailly-fíailliere , calle del Príncipe; y de López, 
calle del Carmen. En las Provincias, en las principales librerías. 

En los mismos puntos se venden las zarzuelas tituladas La Em- 
bajadora.— La Perla Negra. — El Joven Virginio.— La Dama 
Blanca.— El Dominó Negro.— El Capitán Español.— El Robo de 
las Sabinas.— El Firmante.— Por faltas y sobras. — El Burla- 
dor burlado.— El Sordo. — Frasquito. — El Niño. — ¡Un dispara- 
te!! — Zampa ola Esposa de Mármol.— ¡Una emoción!— Enlace y 
desenlace. — Compromisos del no ver, y las comedias tituladas La 
Calle de la Montera v La Culebra en el pecho.